Una tranquila tarde de primavera la sorprendió mientras caminaba por la calle. Tantas cosas en su cabeza, problemas, problemas y más problemas y de repente... quietud. Una brisa cálida agitaba su pelo suelto.
Sintió en cada una sus células como el calor del sol primaveral penetraba. Jamás se había percatado que era primavera nuevamente. Tanto tiempo con la cabeza enterrada bajo pilas y pilas de tareas que cuando se dió cuenta, había de nuevo flores, y el viento volvía a ser cálido, la gente volvía a quererse... los sentimientos brotaban nuevamente...
Ella adoraba secretamente la primavera, aunque a nadie le decía, por algún loco motivo...
No comments:
Post a Comment