18.9.09

una historia de corazones inquietos.

Se levantó anestesiada, como sin recuerdos. Miró hacia la ventana y recordó que era feliz, y aunque afuera estuviese gris y lluvioso, en su corazón estaba soleado y el arco iris resplandecía entre el césped húmedo.

Era feliz, por primera vez en mucho tiempo sonreía porque era libre. Nadie iba a volver a lastimarla o agredirla, su cuerpo nuevamente le pertenecía y todo el sabor del mal trago de lo sucedido se borraba lentamente con el pasar del tiempo.

Tanta era su alegría que contagiaba su sonrisa al caminar. Ya no era como antes, ella era realmente feliz.

- Qué linda esta usted hoy, señorita Isa!
-Muchas gracias Jorge! Usted se ve muy jovial detrás del mostrador, ha estado haciendo ejercicio?
- Bueno bueno señorita Isa, usted esta pretendiendo que con sus piropos le agregue un par de facturas más, verdad? ja ja ja! Es encantadora! Tan bueno de verla tan animada después de tan cruel momento!
- Gracias don Jorge, y que las facturas sean con dulce de leche.
- Por supuesto, con mucho azúcar para usted, que el azúcar la mantenga feliz!
- Nuevamente gracias don Jorge! Que tenga un buen día!
- Usted también Isa!


Rebozante de alegría camino a la casa de aquel desgraciado que había arruinado su sonrisa por años. Tocó su puerta y simplemente le deseo buena suerte en su vida, que el karma se encargara de su destino y se fue. Nunca más supo de él, sin embargo el pasaría toda su vida pensando en ella. Él la amaba con tanto fervor que se había vuelto su obsesión y había llegado a lastimarla pero así pagaba sus errores, siendo su condena la soledad por no cuidar de su amor.

1 comment:

Xaj said...

Ese rito pagano de endilgarle toda nuestra providencia al buen karma del dìa siguiente.

Saluditos.

Pd. son buena gente, los panaderos.